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#19
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CRÍTICA DE DISCOS
 





 

 

 

 

 

 

 

 

S.F. Sorrow, The Pretty Thigs


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Daniel Merino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cordura

En esta sección no te vas a encontrar con comentarios sobre últimos lanzamientos musicales, sino reseñas sobre discos, que independientemente de su época o estilo, han sido importantes para nuestros redactores. Esta sección puede servios para descubrir discos que no conocíais, o para reencontraros con ese disco que llevabais años sin escuchar.






DISCO: S.F. Sorrow
AUTOR: The Pretty Things
AÑO: 1968
COMPAÑÍA: Snapper

Aún puedo recordar la sensación de perplejidad que me provocó escuchar S.F. Sorrow por primera vez. El ambiente, la compañía y el estado de mi mente eran los idóneos para escuchar un disco de estas características, pero aún así aluciné demasiado. No era capaz de entender el caleidoscópico universo que salía de los bafles, música onírica, dulce y dura a la vez, embriagadora, trascendente, oscura, peligrosa, atractiva, inspirada y básicamente genial, genial en el sentido más real del término, pues los encargados de facturar semejante maravilla, sólo podían ser genios, genios y videntes, no en vano, en los surcos de S.F. Sorrow se adivinan estilos, arreglos, sonidos, escalas, trucos, instrumentos… que abundarían en el Folk rock, el hard rock y el rock progresivo de más de un lustro después.
Puede que cinco años hoy no parezcan mucho en la música, pero a finales de los 60 y comienzos de los 70, la continua experimentación y la perpetua búsqueda de los músicos, hacían que cinco años fuesen toda una eternidad. Dicho esto, no es en absoluto descabellado catalogar a S.F. Sorrow como el más visionario álbum de la historia del rock.
The Pretty Things se adelantaron a muchas cosas, así S.F. Sorrow suele considerarse como la primera ópera rock de la historia, e incluso Pete Townshend reconoció su influencia a la hora de componer Tommy. La historia de S.F. Sorrow es la de un tipo que, desde que nace ,y haciendo honor a su apellido, (Sorrow significa pena) su vida se convierte en un penoso y triste camino hacia ninguna parte. Para contar esta historia, The Pretty Things recurren a una música visual y paisajística, si se me permite el témino, reforzada por la irrepetible y barroca producción de Norman Smith, que ayudado en la mesa por Peter Mew, creó uno de los trabajos de producción musical más solventes, si no el más, de toda la década de los 60, ahí es nada…
The Pretty Things, liderados por Phil May, vivieron de primera mano el fenómeno de la British Invasion, caracterizándose por un sonido que destacaba por su dureza. The Pretty Things evolucionaron desde un primitivo R&B, para introducirse de pleno, a finales de los 60 en la escena psicodélica londinense, instaurando ,ya, algunas de las bases del hard-rock europeo de los años 70. Además de S.F. Sorrow, The Pretty Things recibieron halagos de la crítica con elepés posteriores, como Parachute, aunque, por lo que yo he podido oir, el resto de sus trabajos están exentos de la brillantina mágica de S.F. Sorrow. Tomando elementos del Rithm and Blues, del Folk Europeo, de la música clásica, del folclore hindú, o de otros grupos británicos, The Pretty Things consiguieron adelantarse al hard rock y al rock progresivo que reinaría en la siguiente década.
Para el que jamás haya oído S.F. Sorrow le diré que, a grandes rasgos, suena como unos Beatles especialmente psicodélicos, pero mucho más duros y enfadados, algo así como si a Lennon y McArtney les hubiese sentado mal el correspondiente ácido. Desde el primer acorde de "S.F. Sorrow is born", todo es una clara invitación a abrir nuestra mente y a la experimentación con psicodélicos. El disco empieza con cierto optimismo, pero ya en la primera canción aparece la tristeza, elemento que crea un contrapunto agridulce y que nos acompañará a lo largo de todo el disco, manifestándose unas veces de forma lánguida ("Death"), otras de forma irónica ( " She says good morning"), o chulesca ("Baron Saturday"), violenta ("Old Man Song"),embriagadora ("Private Sorrow"), loca ("Balloon Burning"), y así un largísimo etcétera.
S.F. Sorrow es, sin lugar a dudas, uno de mis top 5, un álbum que escucha tras escucha, me sigue asombrando como la primera vez, una auténtica delicatessen que no dejará indiferente a nadie.

I.A.




DISCO: Aventuras En La Gran Ciudad
AUTOR: Daniel Merino
AÑO: 2003
COMPAÑÍA: Hegar Music



Loable gesta cuanto menos la de la canción de autor. Un ejercicio de catarsis en definitiva que pone al descubierto las inquietudes, alegrías, frustraciones y anhelos de una persona corriente, que necesita contárselo al mundo a base de canciones. Esto es lo que hace Daniel Merino, sumado todo ello a un disco rico en matices y cuidadosos arreglos, envuelto en una producción que ha sido capaz de captar la esencia intimista que el L.P como concepto implica.
Desde el primer corte homónimo, se van desgranando claramente las influencias musicales y pensamientos que dejan entrever la humildad de una persona que combina la lírica de Crosby, Still and Nash (“La Ciudad Dormida”) con el pop ibérico de Los Salvajes o Los Brincos (“Tu Padre Quiere Que Me Olvide De Ti”), reminiscente de su etapa en The Gravestones; Rock español a la manera de Los Secretos (“ En Aquel Entonces”); la canción standard Dylaniana (“Ágatha”) y hits potenciales, radiables como pocos (“El Viento del Sur”, “A Mi Aire”).
Una colección de temas dados forma ayudado por La Familia, la banda que acompaña a Merino en su Aventura Por a Gran Ciudad. Una aventura con final incierto e imprevisible, como la vida misma, y la música, que para muchos es eso: vida.

Contacto: www.danielmerino.com

Álvaro Fierro




DISCO: Cordura
AUTOR: Cordura
AÑO: 2003
COMPAÑÍA: Fragment Music

Hace unos años tuve la ocasión de presenciar el peor concierto de la historia del Rock. El acontecimiento tuvo lugar en un bar perdido de Urduliz, un pueblo de la Vizcaya profunda y lo dio, o quizás debería decir lo perpetró una banda, cuyo nombre no mencionaré, por respeto a los otros cinco miembros, y en la que yo militaba. Todo salió desastroso, fue una mierda y se asemejó más a un sketch malo de los Morancos, que a otra cosa. Yo no recuerdo haber pasado más vergüenza en toda mi vida y, encima, el bar estaba a rebosar y lleno de amigos que era la primera vez que nos veían y a los que, la verdad, no les quedaron muchas ganas de volver a hacerlo. Pues bien, para colmo de desgracias, la banda que tocó después, probablemente sabedores de que peor no se podía hacer, arrasaron. Esta banda era 237, un grupo en el que tocaban un par de amigos, y que facturaban una música, a grandes rasgos encuadrable dentro del metal que se hacía a mediados de los noventa. 237 dieron un conciertazo, directo, divertido y contundente; todos los miembros de la banda exhibieron una actitud envidiable y su diversión sobre el escenario fue directamente proporcional a lo mal que lo pasé yo un rato antes.
Afortunadamente para la música, aquel grupo en el que yo tocaba desapareció, en cambio, 237 siguen en la brecha, eso sí, con cambio de nombre, ahora son Cordura, cambio de formación, antes eran cinco y ahora se han reducido a cuarteto, pero lo más importante de todo, con una clara desviación de su música hacia otros cauces estilísticos. Madurez es una palabra que no me gusta mucho utilizar, pues en el argot musical puede significar el todo o la nada, pero en cambio es la palabra idónea para describir la evolución de una banda que mira menos a Korn y a Soulfly, y más a Fugazy, Tool, Perfect Circle o Queens of the Stone Age. Una banda que se aleja definitivamente del metal adolescente, para abrazar estilos mas escabrosos, preocupados en crear texturas y melodías, más que en lanzar riffs efectistas y gritos guturales. Así es hoy Cordura y así es su primer trabajo, un disco a caballo entre el metal y el emocore, entre el hard rock y el post- rock. El cd ha sido grabado en el local de Pi.L.T. y cuenta con una producción acertadamente cruda, acorde con la rabia contenida que se desprende de su música y letras. Hay algunas colaboraciones como la de Olga de Sativa, o la de Aiora de Zea Mays, que participan en “Perdón”, “Todo es mentira” y “Una y otra vez”. Cordura son: Josu (batería), Beko (bajo), Michi (guitarra) y Anero (voz).

Si quieres conseguir el cd, entra en www.cordura.tk o llama al teléfono 678 459 820 (Anero)

I.A.

 

 

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