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| #23 Verano |
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| MONOGRÁFICOS | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Cuando el blues encontró a Canned Heat Entrevista a Fito de la Parra
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CUANDO EL BLUES ENCONTRÓ A CANNED HEAT Que los negros son celosos de lo suyo
es algo que no se le escapa ni al más despistado, para los negros
las blancas no tienen culo, los blancos no la sabemos meter, corremos
menos, el negro medio no soporta que un blanco se tire a sus mujeres
y, sobre todo, los blancos no sabemos tocar blues.
No deja de tener lógica el hecho de que la audiencia de color observe
recelosa al blanco que toca blues,
en definitiva los mismos que esclavizaron a sus tatarabuelos
y les confinaron a una miserable existencia en el ghetto, vienen
ahora a expoliar su cultura y sus tradiciones. Como si no hubiese
tenido suficiente con aprovecharse durante siglos de su fuerza de
trabajo, ahora, el hombre blanco quiere apropiarse de la manifestación
folklórica más intrínsecamente negra, derivada de la esclavitud,
el blues. Dicho esto, no es extraño que el negro de a pie observe a un blanco W.A.S.P. tocando un blues y tenga los mismos sentimientos contrariados,
que un griego al contemplar los frisos del Partenón en el British Museum o los de un gitano de Jerez
siguiendo los desarrollos de un cantaor nipón. Si bien en el mundo del jazz las colaboraciones entre músicos blancos y negros llevaban dando
sus frutos desde los años veinte, el universo del blues continuó
siendo un feudo de color, a pesar de su definitiva aportación a
la gestación del Rock & Roll en los cincuenta, hasta
la década de los sesenta.
Un hecho será definitivo para la popularización del blues
entre el público blanco, junto a la
inestimable obra de Jimi
Hendrix, me estoy refiriendo a la erudición de ciertos personajes
que, a ambos lados del Atlántico, realizaron una
gran labor familiarizando al músico y oyente blanco con las sonoridades
del blues más clásico y, por otra parte, consiguiendo
el respeto de ilustres bluesmen de color como John Lee Hooker. Los negros tenían el mojo, los cruces de caminos,
los pactos con el Maligno, el hombre de la puerta trasera, y toda
una mitología en torno al blues,
pero serían blancos los que emprenderían la labor de recopilar,
codificar y academizar el blues, aportándole de esta manera una universalización,
que benefició al blues en su relación con otras músicas como el
soul o el Rock, aunque quizás a costa de perder parte de su identidad y pureza. En Inglaterra,
John Mayall, piedra
angular del blues blanco,
continuando con la labor emprendida por el auténtico pionero del
género, Alexis Korner, fue el encargado de difundir el blues en toda una generación de músicos blancos británicos, desde
comienzos de la década de los sesenta. Así, grandes guitarristas
del género como Eric Clapton,
Peter Green o Mick Taylor, por citar algunos, estuvieron
al servicio del influyente Jonh
y sus Bluesbreakers,
que abonaron el terreno para que se asentasen las bases de un subestilo
del blues-rock, el British Blues, el cual alimentado
por un puñado de jovencitos, fanáticos de los bluesmen negros, dará
sus mejores frutos en bandas como Rolling
Stones, Animals, Cream, Fleetwood Mac, Ten Years After, Yardbirds
, etc..., sin los que sería imposible entender la evolución del
rock británico. Al otro lado del Atlántico dos amigos de Mayall
harán lo propio en California, Robert
Hite y Alan Wilson, dos chicos blancos, cuya erudición llamaría
la atención de un gran número de bluesmen negros y que, pese a su
juventud, eran poseedores de una de las más numerosas colecciones
de discos de blues
de los States. Robert Hite y Alan Wilson,
siguiendo los pasos de Michael
Bloomfield y Paul Butterfield, padrinos
americanos del blues blanco,
serían los fundadores de una de las bandas más inmensas de toda
la jodida historia del rock, a la
que bautizarían Canned Heat, en honor a un oscuro blues
de los años veinte, firmado por Tommy
Johnson. Alan y Bob crecieron obsesionados por figuras
del blues como Son House, John Lee Hooker, Robert Johnson. , Elmore James, Muddy Waters,
Albert King etc... Su
constancia les llevo a cada uno de ellos a reunir dos de las más
extensas colecciones de blues
del planeta, a su vez, poseían unos conocimientos enciclopédicos
sobre jazz y música negra. La providencia, encarnada en el músico de folk
John Fahey, quiso que estos
dos genios se conociesen. La química surgió y ambos empezaron a
hacer bolos con Bob cantando,
y Alan tocando la guitarra y la armónica.
Las actuaciones se centraban en clásicos del blues rural, y se encontraban a medio camino entre el concierto y
la clase magistral, aunque nunca tuvieron el apoyo del público.
Ante la tibia acogida del respetable, Alan
y Bob decidieron dar una nueva dimensión
a Canned Heat y en 1965 entrarían en la banda el guitarrista Henry Vestine, el bajista Stuart Brotman que fichó poco después por Kaleidoscope , siendo sustituido por Mark Andes, y Frank Cook a la batería. Esta formación
tocó en las primeras grabaciones de Canned Heat, registradas en
1966 en los El Dorado Studios de Los Angeles, bajo las órdenes de
Johnny Otis, para el pequeño
sello Janus, y hoy en
día, constituyen auténticas piezas de coleccionista. La puesta en
largo de la banda vendría un año después, al fichar por el sello
Liberty. Tras la marcha de Andes
a Spirit, banda del guitarrista
Randy California, el puesto de bajista
queda vacante y es ocupado por Larry
Taylor, con el que Canned Heat graban su homónimo debut. Canned Heat vendría respaldado con una revisión del clásico
de Muddy Waters “Rolling
and Tumbling”, como single de presentación, curiosamente Cream también grabaron una versión de este tema en su Fresh Cream, un año antes. Canned Heat, producido por Cal Carter,
contenía versiones de clásicos y temas propios, una práctica que
la banda repetiría en todos sus elepés posteriores. Canned Heat mostraba a un grupo de blues tradicional, casi diría rural, cuyo empeño en reproducir el
sonido de los clásicos era loable y meritorio, pero que se encontraba
a años luz de las apabullantes sonoridades que nos ofrecerían en
sus mejores trabajos. No obstante, consiguieron que el público aficionado
al blues les aclamase durante su actuación, en 1967, en el festival de
Monterrey. 1968, California es un hervidero de hippies
que buscan la primavera eterna. La libertad y las drogas lo impregnan
todo y Canned Heat
serán partícipes de todo este movimiento. En medio de este
clima de cambio, los Heat grabaron su primer gran trabajo, el segundo
para Liberty, Boogie
with Canned Heat (1968). El L.P cuenta con la acertada producción
de Dallas Smith y representa
un paso de gigante, si lo comparamos con su predecesor. Su orientación
es mucho más rockista
y encontramos todos los elementos que hicieron grandes a Canned Heat: Meticuloso
conocimiento de los más variados estilos de blues, alto octanaje
psicodélico, libertad creativa, versatilidad para adaptarse naturalmente
a los más diversos estilos musicales, sonoridades jazzisticas
y sobre todo una tremenda facilidad para interpretar boogie musculoso.
El single de presentación fue “Evil woman”, pero la canción más
conocida del álbum es “ On The Road Again”, una joya salida de la
asombrosa creatividad de Alan Wilson y gracias a la cual es fácil
entender el porqué Canned
Heat fuero aclamados como “Kings
of Boogie” : Nadie interpretaba como ellos este estilo, que
bebía directamente de la discografía de Jonh
Lee Hooker, incluso el propio Hooker
quedó impresionado con la forma de tocar boogie de los Heat y grabo
un L.P. con elloS: Hooker
`n Heat en 1970. Muchas de las bandas que interpretarían
boogie en los setenta tuvieron como referencia a Canned
Heat, así, grupos del calibre de ZZ
Top, Allman Brothers, Marshall Tucker Band, Black Oak Arkansas,
Doobie Brothers, Molly Hatchet, Foghat, etc … que en algún momento
de sus respectivas carreras practicaron boogie sin complejos, son
deudores del sonido de Canned Heat. Pero hay una circunstancia que no debe pasar desapercibida
al tener en cuenta el avance cualitativo de
Boogie with Canned Heat con respecto a
Canned Heat y es , por supuesto, la entrada
en el grupo del grandísimo baterista Adolfo de La Parra, con el que quedaría conformada la formación clásica
de Canned Heat. Esta
formación comprende los años dorados de la banda, donde nos brindaron
sus mejores trabajos, títulos como Hallelujah
(1969) y sobre todo Living
The Blues (1969), el auténtico motivo por el que estoy sentado
frente al ordenador contándoos todo esto. Así que permitidme que
os presente a los protagonistas de esta historia: ROBERT HITE: Nacido en Torrence,
California, en 1943, este paquidermo del blues, pasará a la historia como uno de los cantantes con más volumen
físico, lo que unido a su poblada barba y larga melena, le valdría el sobrenombre de “The Bear”
(El Oso). Pero lo realmente importante de este consumidor de tallas
XXL, era su prodigiosa voz, consiguiendo parecer un afligido y anciano
negro recogedor de algodón, en lugar del voluminoso, jovial y feliz
chico blanco que, en realidad, era. Sus amplísimos conocimientos
sobre blues le dotaban de una gran facilidad para la composición y, además,
llegó a desarrollar un talento notable con la armónica. Durante
una época fue el líder natural del grupo y su casa, en Topanga Canyon, se convirtió en la
base de operaciones, además de centro neurálgico y espiritual de
Canned Heat. Su imagen de motorista camorrista y aficionado a maratones
musicales, gastronómicas, sexuales y drogadictas, escondía a un
hombre bonachón, de honda nobleza y enorme sensibilidad, con un
gran afán por coleccionarlo todo, desde antiguos vinilos de blues,
hasta Harleys Davidsons, pasando, incluso, por las cenizas el difunto Alan Wilson. 1981, Mar Vista, California,
tras una actuación, una letal mezcla de speed y heroína acaba con su vida, Canned Heat ya nunca serán lo mismo.
ALAN CHRISTIE
WILSON: Nacido el 4 de Julio, día de la fiesta nacional estadounidense, de 1943 en
Arlington, Massachusetts, Alan creció desde niño con el alma torturada.
Su tremenda infelicidad, le hacía identificarse con los lastimeros
protagonistas de los blues
del Mississippi. Su colección de discos de blues abarcaba decenas
de miles de títulos, de todas las épocas y estilos. Así pués, Alan,
apodado “Blind Owl” por sus gafas, siempre rotas, acabó convirtiéndose
en un experto en blues, y con veintitrés años realizó, junto a John Fahey, una extensa tesis universitaria sobre el blues, recopilando más de 70.000 títulos
sacados de su colección, además de colecciones privadas de amigos
y fonotecas públicas de todo el país. Este trabajo continúa siendo
hoy un referente para los estudiosos de la materia. Lo más grande
de Alan
fue su capacidad para componer, los mejores temas de Canned Heat
salieron de la prodigiosa mente de Alan, así, temas como “On The
Road Again”, “Going Up The Country”, “London Blues”. “Time Was”,
etc... muestran una gran facilidad para desenvolverse en terrenos dispares como el blues, la psicodelia y el jazz. Como
guitarrista no era ningún virtuoso, pero pocas veces un guitarrista
rítmico ha aportado tanta originalidad a una banda, tal como lo
hizo Alan Wilson a Canned Heat con sus característicos acordes abiertos. Donde no hay comparación
posible era en la valía de Alan
como armonicista. Fuertemente influenciado por personajes como Sonny Boy Williamson II, Alan se nos mostraba como un virtuoso inalcanzable.
Solía utilizar la armónica cromática, instrumento al que sacaba
sonoridades absolutamente irreales, lo que le valió que John Lee Hooker le catalogase como el mejor armonicista de la historia.
Su influencia se verá en generaciones
posteriores de armonicistas y en
personajes como el orondo John
Pope, reencarnación en los noventa de Alan.
La aguda, enigmática y embriagadora voz de Alan
era el contrapunto perfecto al rasgado tono del Oso y se convirtió en una de las señas de identidad de Canned Heat. Alan era poseedor
de grandes conocimientos de botánica, lo que le llevó a ser un activo
militante ecologista. Su preocupación por el medioambiente le hizo
mantener una estrecha relación con la naturaleza y siempre que podía,
dormía a la intemperie en el bosque, en compañía de sus mejores
amigos: Los árboles, los pájaros y las estrellas. Su ideario ecologista
quedó plasmado en la carpeta interior de Future Blues. El carácter obsesivo y atormentado
de Alan era la consecuencia
de su tremenda timidez y sensibilidad. Su buen corazón hizo que
sus amigos se volcasen en él cada vez que Alan
tenía una depresión e intentaba suicidarse. Sus atormentadas letras
solían ser autobiográficas y muchas veces trascendía de ellas el
deseo de escapar de este mundo. Por otra parte, Alan
anhelaba encontrar el amor, pero su aspecto hobbitesco,
así como su aversión a la ducha
provocaba que sus relaciones íntimas se contasen en fracasos.
Alan fue, probablemente,
la rockstar que menos
folló en todos los sesenta, una injusticia si tenemos en cuenta
que fue uno de los músicos con más talento de la década, pero, definitivamente,
Alan Wilson y el glamour
eran conceptos enfrentados. El 3 de septiembre de
1970 apareció el cuerpo si vida de Alan
en el patio de la casa del Oso,
metido en su saco de dormir, junto al cuerpo aparecieron un frasco
de Seconal y una botella de ginebra, ambos vacíos. La causa de la
muerte fue una sobredosis de barbitúricos, aunque la sonrisa de
su rostro indicaba que no fue accidental, probablemente, Alan
hizo realidad sus anhelos de escapar de este mundo, pero nos privó
a todos de uno de los músicos más geniales y entrañables de toda
la historia. HENRY”SUNFLOWER” VESTINE: Nacido en Wasington D.C. el
día de Navidad de 1945, este genial guitarrista tuvo como constante
en su vida el abuso de las drogas y el alcohol. Aficionado a mezclar
anfeta y heroína, su carácter acabó resintiéndose y llegó a ser
intratable. Sus discusiones con Larry Taylor eran antológicas y su inestabilidad hizo que en diversos momentos
la banda tuviese que recurrir a Harvey
Mandel, para sustituir a un Vestine
entregado a los excesos. El volumen de drogas que consumía Henry
escandalizaba incluso a los más drogadictos de una escena, ya de
por sí, dada al dopaje, no en vano, Zappa
echó a Henry de sus Mothers of Invention por drogadicto.
A pesar de todo, Henry era un inmenso guitarrista, capaz de reproducir
unos sonidos a caballo entre el blues
clásico y la psicodelia,
que serían la envidia de muchos compañeros de generación. El monstruoso
sonido que Henry sacaba a su guitarra
era la combinación de una
Gibson Les Paul enchufada a un cabezal TNT de 1200 vatios,
junto a ocho pantallas con dos altavoces de quince pulgadas
cada uno. Gran conocedor de las escalas del blues,
su universo sonoro no acaba en la pentatónica, y sus experiencias
con las drogas le llevaban a experimentar con su instrumento en
interminables solos ruidistas, que sonrojarían al mismísimo Hendrix.
Su influencia es manifiesta en guitarristas como Bill
Gibbons y es uno de los guitarristas fundamentales del blues-rock.
Murió en 1997, de enfermedades derivadas de sus adicciones, tenía
52 años y aparentaba veinte más. LARRY “THE MOLE”
TAYLOR: Gran bajista,
nacido en Brooklin el verano del 42. Con 16 años, mientras otros
nos dedicábamos a hacernos pajas, él estaba de gira como bajista
de Jerry Lee Lewis, aprendiendo las virtudes
de los doce compases. En los éxitos de los Monkeys el bajo que oímos sale de los prodigiosos dedos de Larry. Larry fue bajista de Canned
Heat en su época dorada desde 1967 hasta 1970, siendo sustituido
por Tony de La Barreda y por Richard Hite, hermano del Oso, aunque nunca ha dejado de colaborar
con la banda. Ha prestado su musculoso bajo a artistas de la talla
de Little Milton, John Mayall y Tom Waits. La pareja formada por Larry y Fito de la Parra
es probablemente una de las bases rítmicas más compactas de la historia del rock. ADOLFO
“FITO” DE LA PARRA: Nacido en Méjico, durante los primeros sesenta
se curtió como batería en numerosas bandas de rock
& roll mejicanas. Decidido a triunfar, marcha a California,
donde tras pasar por distintas bandas, acaba recalando, en 1967,
en Canned Heat. Sus dotes a la batería son impresionantes, a su soberbia
pegada, hay que unir un innato sentido del ritmo, propio de sus
orígenes latinos, junto con una
gran facilidad para transmitir groove.
Canned Heat no habría sido
lo mismo sin Fito, mujeriego, afable e inteligente,
ha sabido llevar las riendas del grupo en su última época, como
se extrae de la extensa entrevista que publicamos al final de este
artículo. SKIP TAYLOR: Manager de
la banda en sus años más productivos, ciertas maniobras comerciales
le relacionaron con el tráfico de drogas e inmiscuyó a Canned
Heat en asuntos turbios. No obstante, fue un engranaje
indispensable en la maquinaria de la banda, y a él debemos magistrales
producciones como las de Livin´ The Blues(1968), Hallelujah(1969)
y Future Blues(1970),
entre otras. 1968, a punto de finalizar la década, Canned
Heat reaccionan al aluvión de creatividad de este periodo
grabando su mejor álbum, Living
The Blues, un título, sacado de un tatuaje de Henry Vestine, y que era toda una declaración de intenciones. El disco
se grabó en los I.D. Sound Studios de L.A., con una brillante producción
de Skip Taylor. Una acertadísima
selección de temas, que incluye temas propios y revisiones de clásicos
del blues, sirve para hacer un recorrido por
la historia del blues,
con la banda sonando absolutamente convincente ya sea tanto tocando
los más diversos palos del blues,
como en los cuelgues psicodélicos. Con una solvencia increíble experimentando
en el estudio y una contundencia asombrosa en los temas más directos,
Canned Heat alcanzaron su cima creativa, creando un álbum absolutamente
inalcanzable para el resto de los mortales. Estos son los nueve
temas que hacen de Living
The Blues un disco totalmente irrepetible:
1.
Pony Blues: Enérgica revisión
de un clásico. Canned Heat
no podían negarlo, eran los Reyes del Boogie.
2.
My Mistake: Alan Wilson destapa el tarro de las esencias
y nos regala este precioso blues
rural, con un gran trabajo de guitarra de Henry
Vestine.
3.
Sandy´s Blues:
El Oso compone este lánguido blues de
la escuela de Chicago, con una magnífica slide guitar, un gran piano
por cuenta de Joe Sample
y unos adecuados arreglos de viento de Miles
Grayson.
4.
Going Up The
Country: Otra joya de Alan Wilson, fue
un himno en Woodstock
y ha quedado como uno de esos temas que representan una época irrepetible
de la historia moderna.
5.
Walking by Myself: Recreación del archifamoso tema de Jimmy
Rodgers, cuenta con el mejor solo de armónica que he oído en
mi vida, Jonh Mayall toca el piano.
6.
Boogie Music: Extrañísima
canción dotada de un extraño groove.
La mezcla de boogie y
soul, junto a los vientos que aporta el torturado Dr
John, crean una suerte de protofunk,
absolutamente deliciosa, en la que se luce Fito
de la Parra. Para colmo de extrañeza, el tema incluye un poema
al ocultista y brujo Aleister
Crowley, oscuro personaje al que
han rendido homenaje artistas tan variopintos como Beatles,
Jimmy Page o Marilyn
Manson.
7.
One Kind Favor:A medio camino
entre el boogie y la psicodelia, Canned Heat se
apropian de este clásico de Blind
Lemon Jefferson. Curiosamente este bluesman del Mississippi,
fue el que dio nombre a Blind Melon, la banda que lideró en los
90 el fallecido Shanon Hoon.
Hoon decidió dedicarse a la música después de oír
un disco de Canned Heat, y Blind Melon
en su primera época solían interpretar en directo temas de los Heat como “Time Was”.
8.
Parthenogénesis: Literalmente
significa la reproducción de un ser, mediante la división de un
gameto. En realidad se trata de un experimento psicodélico de veinte
minutos, ideal para comerse un tripi y viajar por el interior de nuestro cerebro.
Vamos, que a su lado los grupos más experimentales y avezados del
Krautrock teutón de la siguiente década, parecen voluntarias de la
Cruz Roja tocando en la verbena de mi pueblo. La experimentación
en estudio es una constante en las nueve partes que conforman el
tema. Alan Wilson en comandita con John Fahey hace una alucinógena conexión
directa entre el blues
y el folklore indoeuropeo, el Oso y John Mayall parecen dos bluesmen de los años veinte, Fito de la Parra rebusca en sus raíces
africanas y Henry Vestine
se entrega a experimentos
ruidistas que no entenderían ni Sonic Youth. Una pasada.
9.
Refried Boogie: Cuarenta minutos
de boogie calentón, sólo
para iniciados,. Grabado en directo en el Kaleidoskope,
club angelino en el que solían tocar los Heat, y donde compartieron
cartel con Greateful Dead, Doors, Sly and The Family
Stone, etc… Canned Heat
muestran lo enormes que eran sobre un escenario, en una memorable
jam con lugar para la improvisación e interminables solos. Canned Heat jamás alcanzaría ya este nivel creativo, pero no nos confundamos, la banda continúo siendo muy grande, grabando álbumes grandiosos, sin perder , jamás,la dignidad. Para saber más sobre Canned Heat, lo mejor que puedes hacer, si sabes inglés, ya que creo no está editada en castellano, es conseguir la biografía del grupo escrita por Fito de La Parra, Living The Blues. Nada más solo desear que, si en el mundo hay justicia, algún día se le reconozca
a Canned Heat la tremenda
importancia en la evolución musical del ultimo siglo. Sin más preámbulos
os dejo con A.G.U y
una extensa entrevista realizada a Fito de
La Parra
.
La fórmula,
en principio, es bastante sencilla: John
Lee Hooker + jazz + L.S.D.
= CANNED HEAT. Los efectos derivados de esta mezcla no son ya tan
sencillos de resumir. Esta super-banda
puede tocar de mil maneras diferentes en cada disco o en cada concierto.
Son capaces de sonar tan rurales como Charlie
Patton y, a la vez, tan psicodélicos como
The Doors. Podrían
dar clases de blues a John
Mayall y de paso enseñar a Clapton
a tocar la guitarra. Grabaron un disco-canción de 40 minutos cuatro
años antes que Jethro Tull.
Han sido y son admirados tanto por el maestro Hooker
como por los Hell's Angels
californianos. Hacían que Led Zeppelin
parecieran unos mocosos recién salidos del instituto y que Yes
sonaran anticuados. Inventaron el llamado rock sureño cuando ZZ
Top y Lynyrd Skynyrd
aún no habían perdido la virginidad. Los Heat siempre han sabido combinar a la perfección lo negro
y lo blanco, lo clásico y lo moderno, lo simple y lo progresivo.
Además, a las citadas virtudes hay que añadir un siempre bien dosificado
virtuosismo instrumental que hace de ellos una banda prácticamente
perfecta. Con todo, los Heat han pasado por malos y buenos momentos, y el más productivo
de ellos fue el período 68-70 con la que se considera la formación
original de la banda: Alan Wilson (voz, harmónica, guitarra y piano),
El Oso Bob Hite (voz y harmónica), Henry Vestine
(guitarra), Larry Taylor (bajo) y Fito
de la Parra (percusión). Durante esta etapa editaron, entre otros,
sus cuatro mejores álbumes: «Boogie With
Canned Heat»,
«Livin' The Blues»
(en formato simple y doble), «Hailelujah»
y «Future Blues». ¿Cómo
es posible que semejante grupo no disfrute de mayor éxito y reconocimiento?
La verdad es que llevo años preguntándomelo, sobre todo cuando pienso
en la amplísima discografía que poseen, en su apabullante directo
y en su dilatada carrera que se remonta desde 1967 hasta hoy mismo.
En cualquier
caso, será Fito de la Parra quien a su
paso por la ya extinta sala
vitoriana “Elefante Blanco”, nos aclare estas y otras dudas y nos
haga admirar, aún más, a los reyes del boogie. La entrevista
que sigue fue realizada a principios de 1996, justo antes del concierto
ofrecido en la ya citada sala gazteitarra.
Esta actuación formó parte de una gira española que iba a hacer
la número tres en aquella década de los noventa del siglo pasado.
En las dos anteriores ocasiones la banda ofreció sendos e impresionantes
conciertos en la mítica sala Txitxarro
de Deba, y no hace falta decir que, en aquel tercer asalto, Canned
Heat volvieron a demostrar que la edad
no hacía mella en ellos y que seguían siendo –pese a todo- una de
las bandas más completas y potentes de todo el continente americano. ¿Cuál es vuestro actual ritmo de trabajo? ¿Dónde tocáis
con mayor frecuencia? ¿Es muy diferente el público americano del
europeo? No sólo
tocamos en U.S.A. y en Europa, tocamos
en todas partes, también en Australia, por ejemplo. La ventaja de
Europa es que se pueden conseguir giras más largas y más estables,
pero no me interesan ya las giras largas, creo que ésta es la última
que hago de más de un mes. Antes has dicho que lleváis treinta y siete noches
seguidas en la carretera. Sí, sí,
sin descanso, por eso estoy como estoy (risas). Mira, es difícil
tocar así, pero hemos hecho cosas increíbles en giras. Por ejemplo,
el año pasado: en los primeros seis meses dimos ciento sesenta conciertos. Yo pensaba que eso
sólo lo hacía James Brown en los 60. Dimos ciento sesenta actuaciones en ciento ochenta
días, pero no quiero hacer eso ya, quiero tomar giras más cortas.
Supongo que tanto
aquí como en Estados Unidos tocaréis en locales más o menos pequeños. ¿Cómo lleváis esto
después de haber actuado en festivales masivos
para cientos de miles de personas?
¿Echáis de menos conciertos como Woodstock o Monterey? Mira, cuando estábamos tocando en conciertos grandes
también tocábamos en 'hoyos' como éste. Toda nuestra vida
hemos tocado en 'hoyos', ¿sabes?, por eso no hay problema.
Aunque fuéramos muy famosos y todo eso, había dos
o tres con ciertos en una semana y lo demás eran “hoyos”. Mejor tocar que no hacer nada. De todos modos, creo que la música que
hacéis vosotros está más en
los clubs que en los
sitios grandes, ¿no? Éramos buenos en los festivales y
todavía transmitimos muy bien esa energía. Somos una buena banda
viva y, de hecho, seguimos tocando en festivales grandes, aunque no tan famosos
como los antiguos. Solemos tocar en festivales
para motociclistas y clubes como el de Kents en
Inglaterra hace un par de años, hicimos tres o cuatro conciertos
grandes en Australia el año pasado,
en América hay muchos festivales de blues
y de rock en
los que también hemos actuado... Nunca hemos dejado de hacer
conciertos de ese tipo. Hay una cosa en relación
con la trayectoria de Canned Heat que
nunca he comprendido: ¿Por qué ciertos periodistas y críticos musicales se empeñan en certificar la disolución
de la banda tras la
muerte de Bob Hite en 1981? Porque no saben. También lo dijeron cuando murió Alan
Wilson (1970). El problema está en ellos y en su ignorancia,
muchos escriben sobre lo que leen en lugar de investigar.
Recuerda que los mass media son muy crueles,
principalmente en los Estados Unidos, y que se encargan
sólo de lo más grande y lo más importante sin importarles el
resto. Ellos toman sus decisiones y un día decidieron que,
sin Alan Wilson o sin Bob Hite,
Canned Heat no eran Canned Heat. Y no era cierto. Actualmente eres tú
quien lleva las riendas del grupo, ¿no? Antes de que muriera Bob,
yo ya había tomado el control, y esto era así porque esta
banda había sido siempre una tragedia y un desmadre.
Estoy escribiendo un libro -ya llevo la mitad-que
se llama «Livin' The
Blues» y en el que está toda esta historia
con detalle. Te pregunto lo del
liderazgo de la banda porque me gustaría saber cómo organizas la formación de la misma últimamente. En 1989 tocasteis
en Deba con Larry Taylor, en 1991 vino Harvey Mandell y ahora, en 1996, ha venido Henry Vestine. ¿De qué dependen estos cambios en el personal? Es que es difícil mantener un grupo, sea cual sea,
¿sabes? Entonces yo tomo ciertas decisiones empujado por las
circunstancias, como un buen líder. Tienes que ver qué es
lo mejor para Canned Heat en cada momento, hay que asegurar la supervivencia
del grupo y hacerlo lo más poderoso posible. Esto se refiere
tanto a la parte musical como a la parte humana de la banda, los
músicos de por sí suelen ser difíciles de tratar, y más como
trabajamos nosotros. Cuando cambio lo hago para evitar
problemas y no porque quiero. Mi ideal sería no cambiar nunca,
cualquier banda te diría lo mismo, pero la vida no es
como la esperamos. En 1970 grabasteis
un doble LP con John lee Hooker.
¿De quién fue la idea? ¿Os conocíais u os tratabais
antes de esta colaboración? Su música la conocíamos todos, ¡es evidente! Era nuestra
raíz y él, consecuentemente, sabía de nosotros. Pero John no era famoso en esa época, la
gente no lo conocía. Nos encontramos en el
aeropuerto de Portland mientras recogíamos
nuestro equipaje: 'Ahí está John Lee
Hooker, ¡uauh!', y salimos corriendo
hacia él. Cuando nos presentamos nos dijo: 'Me gusta
cómo tocáis el boogie' (imitando
perfectamente la voz de John Lee Hooker). Entonces le propusimos lo del disco, así empezó la
relación. Hemos ayudado mucho a John,
pero ahora ya no necesita ayuda, es muy famoso y muy
grande. ¿Y cómo surgió el
proyecto de grabar un disco
en París con Clarence
Gatemouth Brown? Había un excéntrico productor
francés, llamado Phillipe Rault,
que encontró un estudio en uno de esos viejos castillos
franceses. Nosotros estábamos tocando en el Olimpiay, de pronto, aparece Phillipe
con Clarence y con Memphis Slim y nos dice que quiere hacer una sesión esa misma
noche. Así que, después de la tocada del Olimpia, nos fuimos al
estudio y estuvimos todo el día tocando. ¿Cuál era vuestra
relación, como banda, con todo el movimiento californiano de los 60? ¿Teníais algo que ver
con el flower power, la psicodelia, etc., o fue una coincidencia meramente cronológica? ¿Conocíais personalmente
a bandas
caymo Big Bros., Creedence, Grateful Dead...?
En Los Angeles había un sentido
de comunidad musical que ahora prácticamente no existe.
Antes existía una comunidad en L.A. que
apoyaba a las bandas de L.A., pero la
ciudad ha crecido
tanto que ya no importa quién eres, y esto es así tanto para
mí como para Paul McCartney.
En L.A. no eres nada. En San Francisco
han mantenido bastante mejor ese sentido de comunidad
y apoyan mucho más a sus bandas. En todo caso, conocimos a todos
los grupos que has mencionado y a todos los que puedas imaginar porque tocábamos
juntos. Incluso tratabais
con músicos europeos, como por ejemplo John Mayall, ¿no? Sí, claro, claro. Conocimos a Hendrix
y a Morrison y a todos ellos.
Éramos colegas y trabajábamos juntos, éramos parte del movimiento
revolucionario del final de los 60, pero no del movimiento
inglés, nada que ver con eso. Hay un LP vuestro
que me llama muchísimo la atención, el «New Age»
(1973). ¿Cómo os dio por grabar un disco totalmente country? Bueno, eso te demuestra que siempre hemos tratado de
experimentar y de hacer cosas diferentes sin prostituir al grupo,
sin salir de lo que se trata el concepto original, que es la revoltura
o
el matrimonio del country-blues, no del
blues, del country-blues
y el rock and roll.
Nosotros no tratamos de hacer city-blues, más
bien se trata de algo más viejo. Recuerda que el city-blues nació en Chicago y el country-blues
en Mississippi, esa es
la diferencia, y de ahí partió la idea de unir el country-blues con el
rock and roll,
que es lo que hacemos. A veces sonamos más a rhythm
and blues, que
no es otra cosa más que el blues bailable y amplificado. ¿Qué piensas de las
críticas que acusan a Canned Heat
de haber abandonado
sus raíces blues para acabar convertidos en una banda eléctrica y bullanguera? Es que hemos experimentado como cualquier grupo que
dura treinta años. Lo importante es que Canned
Heat no sale y toca un show copiando a los maestros
negros, sino que sale y toca originales. Pueden ser originales de ahora o del pasado pero son Canned Heat, ¿me entiendes?
Eso es parte del desafío de cualquier
grupo. Es más difícil presentarte
ofreciendo tu versión
de lo que crees que hay que presentar,
a copiar lo que han hecho
otros. Siempre he pensado que Canned Heat es un grupo poco
reconocido históricamente. De hecho, grupos ultrafamosos
como ZZ Top
y otras bandas del llamado
rock sureño han conseguido
su fama haciendo lo mismo
que hacíais vosotros unos
años antes. ¿Qué piensas al
respecto? Sí, hemos
sido poco reconocidos y siempre ha habido el mismo dilema: para
los puristas rocanroleros
éramos muy blues y para los puristas
bluseros éramos muy rock. Eso siempre
ha ocurrido, pero también es bueno porque da la identificación de Canned Heat. Para los motociclistas,
por ejemplo, no hay otro, ¿ves? Nosotros no estamos para servir al purista blusero
o al purista rocanrolero, estamos para
la gente a la que le guste el reventón
y el boogie. Si te fijas en el público verás que unos están ahí como ustedes, más bien intelectuales que saben de blues (eso es lo que se llama un piropo), otros están ahí porque quieren Woodstock,
otros porque les interesa
la música de los 60, ¿entiendes? Otros están porque sus padres o sus hermanos los han mandado... Sí, pero la cuestión no es quién está ahí
sino quién vuelve. Yo os he visto
dos veces y si hoy he venido a veros por tercera vez es porque no os considero, en absoluto, una leyenda viva sino un grupo que funciona, que actúa, que saca discos, que evoluciona y que no vive de las rentas.
Acabamos de sacar «Internal
Combustión», ¿ya lo viste? Pues no, el disco
más reciente que tengo es el
«Reheated» (1990). ¿Te gusta el «Reheated»?
Pues «Internal Combustión» tiene
a Harvey Mandel,
tiene a Júnior Watson,
a Henry Vestine y también a
Larry Taylor. Ha salido en Pinacle en Inglaterra. Ahora que hablas del
tema: aparte de Henry,
que es sobradamente conocido, ¿qué nos puedes decir de los demás
miembros de la banda? No entiendo cómo no sabes quién es Robert Lucas. Tiene ya como cuatro
o cinco discos, lo nominaron como posible ganador
del W.C. Handy
Award, lo llamaron al festival Blues Star
Of The 89, y
tuvo un grupo
que se llamaba Luke & The
Locomotives, OK?
Desgraciadamente sus discos no se encuentran
por aquí, pero él viene ya con grandes credenciales.
Hace algunos años le llegó a Larry
y le dijo: 'I wanna be the
bear'. En aquella época yo
no estaba listo para cambiar a James Thornbury
porque, aunque no era tan identificable
con El Oso, era muy sólido. ¿Te acuerdas de James?
Es muy buena persona y muy buen cantante, así que
yo no quería prescindir de él, ha estado diez años conmigo.
Así se quedaron las cosas hasta que James se enamoró, se casó y se quedó a vivir
en Australia. Entonces fui a
ver a Robert Lucas. Ha sido difícil negociar con todos estos genios, pero el nombre Canned Heat es todavía un nombre muy noble y, aparte de lo que
hagan en sus vidas, el
grupo es lo mejor que tienen. Algunos lo han reconocido,
otros no... Para mí también ha sido siempre así. ¿Qué música escuchas actualmente? Sé que
principalmente te interesa
el blues pero, ¿qué me dices de otros estilos como
el soul,
el funk...? Sí, sí, me gusta toda la música.
Me gusta la música latina, me gusta el jazz... ¿Cuál es el último
disco que has comprado? Compré un disco de música greasy,
de grupos de los 50. ¿Te acuerdas de The Clovers, de
The Ink Spots?
Eso es lo último que compré, pero compro también otras cosas.
En esa onda me gustan mucho The Moonglows.
¡Uauh!, las sesiones originales
de esos grupos son fabulosas, no cuando les pusieron violines y eso, sino antes: un piano, un bajo, una guitarra
y una batería. Como los originales
Platters, eso es
rock and roll.
Ya ves que Bob Hite decía que el rock and
roll murió en el 59 y que el jazz murió en el 47. Supongo que no te
gustará que te saquen el
tema, pero hay una cosa que tengo que preguntarte. Anteayer apa recio un artículo en la prensa que hablaba
de vosotros y en el que se afirmaba que Alan Wilson
había muerto en un concierto en Berlín. Esa historia no coincide
en absoluto con la versión que
siempre he leído. Alan murió en California, en casa
de Bob, lo que ocurre es que la
noche siguiente dimos un concierto en Berlín. Hay desgracia
y a la vez humor en la vida de estos dos, eran muy excéntricos,
hay muchas historias muy graciosas. Cuéntanos alguna.
Una vez, después de un concierto en Florida, vino
una mujer al camerino y dijo
Tm the Canned
Heat mama. “I wanna fuck you all'. ¡Nos quería
coger a todos! Nunca nos había
ocurrido eso, era la primera
vez que íbamos a estar todos
juntos con una groupie. Total
que, de una forma u otra, aceptamos
y, una vez en el hotel,
empezamos a hacer el tren. Cuando
acabo voy al baño y me
encuentro al Alan parado de cabeza. '¿Pero qué haces ahí?
¿Por qué estás on airT.
Y me dice El Oso que leyó en un libro de yoga que haciendo eso luego se va a portar mejor. Mientras tanto, los demás van acabando y para cuando
Alan está listo y sale de su onda yoga, la mujer ya se ha marchado. Ese
era el tipo de carácter de Alan. ¡Estaba devorao! Sí, sí, podría contar historias de él durante toda
la noche, pero bueno, estará en el libro Ahora que hablamos
de miembros originales del grupo, ¿qué tal le va a Henry Vestine? Ha estado conmigo varias veces.
Henry es un gran guitarrista pero siempre le ha dado mucho
al alcohol y a las drogas y está muy enfermo. Es realmente
un privilegio traerlo esta vez y no sabemos si podrá
venir de nuevo. Es otro de los problemas con los que tengo
que lidiar porque, aunque lo tengo más o menos bajo control, su persona física
ya no da más de sí. Pero bueno,
la verdad es que después
de 36 noches tocando estamos
todos muy cansados. Sí, y además te estamos
haciendo una entrevista
eterna, así que vamos a dejarlo porque tenéis que empezar a tocar, ¿no? Por cierto, compraremos
tu libro. Está bien. Al final no me hiciste
las preguntas que traías ahí preparadas pero lo hemos pasado
bien, ¿verdad? Discografía completa «Canned Heat» (Liberty, 67) «Boogie With Canned Heat» (Liberty, 68) «Living The Blues» (Liberty, 68) «Hallelujah» (Liberty, 69) «Vintage Heat» (Janus, 70) «Canned Heat Uve In Europe» (Liberty, 70) «Future Blues» (Liberty, 70) «The
Canned Heat Cookbook-Best Of» (Liberty, 70) «Hooker'n'Heat» (Liberty, 70) «Woodstock», B.S.O. (Atlantic, 70) «Canned Heat Collage»(Sunset, 71) «Live AtTheTopanga Corral» (Wand, 71) «Woodstock Two», B.S.O. (Atlantic, 71) «Historical
Figures And Ancient Heads» (United Artista, 72) «The New Age» (United Artists, 73) «Gates On Heat», con Gatemouth Brown (Barclay, 73, Francia) «Memphis Heat»,
con Memphis Slim (Barclay, 73, Francia) «One More RiverTo Cross» (Atlantic, 74) «The Very Best Of Canned Heat» (United Artists, 75) «Human Condition» (Takoma, 78) «Hooker'n"Heat Live» (Rhino, 81) «The Best Of Canned Heat» (EMI, 87) «Reheated» (Chamaleon, 90) «Burnin' Live» (Aím, 92) «Monterey Pop Festival» (Rhino, 92) «Uncanned (The Best Of Canned Heat)» (2CD EMI, 94) «Internal Combustión» (River Road-Two Goats, 94) «In Concert» (King Biscutt Flower Hour, 95 |
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