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#23
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MONOGRÁFICOS

Cuando el blues encontró a Canned Heat

Entrevista a Fito de la Parra

 

Canned Heat reinventando el Blues

 

 

 

 

Hooker, padrino de Canned Heat

 

 

John Mayall, piedra angular del Blues-rock británico

 

 

Tommy Johnson, compositor de "Canned Heat"

 

 

John Fahey

 

 

 

 

 

 

 

La formación clásica

 

 

 

 

Robert Hite

 

 

 

 

 

 

Alan Wilson

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"The Bear"

 

 

"Blind Owl"

 

 

 

"Sunflower"

 

 

 

"The Mole"

 

 

 

"Fito"

 

 

 

 

 

Living The Blues,1968

 

 

 

 

 

 

 

Canned Heat con Hooker

 

 

 

 

 

 

 

 

Canned Heat con The Ventures

 

 

 

 

 

 

 

Biografía

 

 

 

 

 

 

 

"Kings of Boogie"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUANDO EL BLUES ENCONTRÓ A CANNED HEAT

Que los negros son celosos de lo suyo es algo que no se le escapa ni al más despistado, para los negros las blancas no tienen culo, los blancos no la sabemos meter, corremos menos, el negro medio no soporta que un blanco se tire a sus mujeres y, sobre todo, los blancos no sabemos tocar blues. No deja de tener lógica el hecho de que la audiencia de color observe recelosa al blanco que toca blues, en definitiva  los mismos que esclavizaron a sus tatarabuelos y les confinaron a una miserable existencia en el ghetto, vienen ahora a expoliar su cultura y sus tradiciones. Como si no hubiese tenido suficiente con aprovecharse durante siglos de su fuerza de trabajo, ahora, el hombre blanco quiere apropiarse de la manifestación folklórica más intrínsecamente negra, derivada de la esclavitud, el blues. Dicho esto, no es extraño que el negro de a pie observe  a un blanco W.A.S.P. tocando un blues y tenga los mismos sentimientos contrariados, que un griego al contemplar los frisos del Partenón en el British Museum o los de un gitano de Jerez siguiendo los desarrollos de un cantaor nipón.

 Si bien en el mundo del jazz las colaboraciones entre músicos blancos y negros llevaban dando sus frutos desde los años veinte, el universo del blues continuó siendo un feudo de color, a pesar de su definitiva aportación a la gestación del Rock & Roll en los cincuenta, hasta la década de los  sesenta. Un hecho será definitivo para la popularización del blues entre el público blanco, junto a la  inestimable obra de Jimi Hendrix, me estoy refiriendo a la erudición de ciertos personajes que,  a ambos lados del Atlántico, realizaron una gran labor familiarizando al músico y oyente blanco con las sonoridades del blues más clásico y, por otra parte, consiguiendo el respeto de ilustres bluesmen de color como John Lee Hooker. Los negros tenían el mojo, los cruces de caminos, los pactos con el Maligno, el hombre de la puerta trasera, y toda una mitología en torno al blues, pero serían blancos los que emprenderían la labor de recopilar, codificar y academizar el blues, aportándole de esta manera una universalización, que benefició al blues en su relación con otras músicas como el soul o el Rock, aunque quizás a costa de perder parte de su identidad y pureza.

 En Inglaterra,  John Mayall, piedra angular del blues blanco, continuando con la labor emprendida por el auténtico pionero del género, Alexis Korner, fue el encargado de difundir el blues en toda una generación de músicos blancos británicos, desde comienzos de la década de los sesenta. Así, grandes guitarristas del género como Eric Clapton, Peter Green o Mick Taylor, por citar algunos, estuvieron al servicio del influyente Jonh y sus Bluesbreakers, que abonaron el terreno para que se asentasen las bases de un subestilo del  blues-rock, el British Blues, el cual alimentado por un puñado de jovencitos, fanáticos de los bluesmen negros, dará sus mejores frutos en bandas como Rolling Stones, Animals, Cream, Fleetwood Mac, Ten Years After, Yardbirds , etc..., sin los que sería imposible entender la evolución del rock británico. Al otro lado del Atlántico dos amigos de Mayall harán lo propio en California, Robert Hite y Alan Wilson,  dos chicos blancos, cuya erudición llamaría la atención de un gran número de bluesmen negros y que, pese a su juventud, eran poseedores de una de las más numerosas colecciones de discos  de blues de los States. Robert Hite y Alan Wilson, siguiendo los pasos de Michael Bloomfield y Paul Butterfield, padrinos americanos del blues blanco, serían los fundadores de una de las bandas más inmensas de toda la jodida historia del rock, a  la que bautizarían Canned Heat, en honor a un oscuro blues de los años veinte, firmado por Tommy Johnson.

Alan y Bob crecieron obsesionados por figuras del blues como Son House, John Lee Hooker, Robert Johnson. , Elmore James, Muddy Waters, Albert King  etc... Su constancia les llevo a cada uno de ellos a reunir dos de las más extensas colecciones de blues del planeta, a su vez, poseían unos conocimientos enciclopédicos sobre jazz y música negra. La providencia, encarnada en el músico de folk  John Fahey, quiso que estos dos genios se conociesen. La química surgió y ambos empezaron a hacer bolos con Bob cantando, y Alan tocando la guitarra y la armónica. Las actuaciones se centraban en clásicos del blues rural, y se encontraban a medio camino entre el concierto y la clase magistral, aunque nunca tuvieron el apoyo del público. Ante la tibia acogida del respetable, Alan y Bob decidieron dar una nueva dimensión a Canned Heat y en 1965 entrarían en la banda el guitarrista Henry Vestine, el bajista  Stuart Brotman que fichó poco después por Kaleidoscope , siendo sustituido por Mark Andes, y   Frank Cook a la batería. Esta formación tocó en las primeras grabaciones de Canned Heat, registradas en 1966 en los El Dorado Studios de Los Angeles, bajo las órdenes de Johnny Otis,  para el pequeño sello Janus, y hoy en día, constituyen auténticas piezas de coleccionista. La puesta en largo de la banda vendría un año después, al fichar por el sello Liberty. Tras la marcha de Andes a Spirit, banda del guitarrista Randy California, el puesto de bajista queda vacante y es ocupado por Larry Taylor, con el que  Canned Heat  graban su homónimo debut. Canned Heat  vendría respaldado con una revisión del clásico de Muddy Waters “Rolling and Tumbling”, como single de presentación, curiosamente Cream también grabaron una versión de este tema en su Fresh Cream, un año antes. Canned Heat, producido por Cal Carter, contenía versiones de clásicos y temas propios, una práctica que la banda repetiría en todos sus elepés posteriores. Canned Heat mostraba a un grupo de blues tradicional, casi diría rural, cuyo empeño en reproducir el sonido de los clásicos era loable y meritorio, pero que se encontraba a años luz de las apabullantes sonoridades que nos ofrecerían en sus mejores trabajos. No obstante, consiguieron que el público aficionado al blues les aclamase durante su actuación, en 1967, en el festival de Monterrey.

 

1968, California es un hervidero de hippies que buscan la primavera eterna. La libertad y las drogas lo impregnan todo y Canned Heat  serán partícipes de todo este movimiento. En medio de este clima de cambio, los Heat grabaron su primer gran trabajo, el segundo para Liberty, Boogie with Canned Heat (1968). El L.P cuenta con la acertada producción de Dallas Smith y representa un paso de gigante, si lo comparamos con su predecesor. Su orientación es mucho más rockista y encontramos todos los elementos que hicieron grandes a Canned Heat: Meticuloso conocimiento de los más variados estilos de blues, alto octanaje psicodélico, libertad creativa, versatilidad para adaptarse naturalmente a los más diversos estilos musicales, sonoridades jazzisticas y sobre todo una tremenda facilidad para interpretar boogie musculoso. El single de presentación fue “Evil woman”, pero la canción más conocida del álbum es “ On The Road Again”, una joya salida de la asombrosa creatividad de Alan Wilson y gracias a la cual es fácil entender el porqué Canned Heat fuero aclamados como “Kings of Boogie” : Nadie interpretaba como ellos este estilo, que bebía directamente de la discografía de Jonh Lee Hooker, incluso el propio Hooker quedó impresionado con la forma de tocar boogie de los Heat y grabo un L.P. con elloS: Hooker `n Heat en  1970. Muchas de las bandas que interpretarían boogie en los setenta tuvieron como referencia a Canned Heat, así, grupos del calibre de ZZ Top, Allman Brothers, Marshall Tucker Band, Black Oak Arkansas, Doobie Brothers, Molly Hatchet, Foghat, etc … que en algún momento de sus respectivas carreras practicaron boogie sin complejos, son deudores del sonido de Canned Heat. Pero hay una circunstancia que no debe pasar desapercibida  al tener en cuenta el avance cualitativo de  Boogie with Canned Heat con respecto a Canned Heat y es , por supuesto, la entrada en el grupo del grandísimo baterista Adolfo de La Parra, con el que quedaría conformada la formación clásica de Canned Heat. Esta formación comprende los años dorados de la banda, donde nos brindaron sus mejores trabajos, títulos como Hallelujah (1969) y sobre todo Living The Blues (1969), el auténtico motivo por el que estoy sentado frente al ordenador contándoos todo esto. Así que permitidme que os presente a los protagonistas de esta historia:

 

ROBERT HITE: Nacido en Torrence, California, en 1943, este paquidermo del blues, pasará a la historia como uno de los cantantes con más volumen físico, lo que unido a su poblada barba y larga  melena, le valdría el sobrenombre de “The Bear” (El Oso). Pero lo realmente importante de este consumidor de tallas XXL, era su prodigiosa voz, consiguiendo parecer un afligido y anciano negro recogedor de algodón, en lugar del voluminoso, jovial y feliz chico blanco que, en realidad, era. Sus amplísimos conocimientos sobre blues le dotaban de una gran facilidad para la composición y, además, llegó a desarrollar un talento notable con la armónica. Durante una época fue el líder natural del grupo y su casa, en Topanga Canyon, se convirtió en  la base de operaciones, además de centro neurálgico y espiritual de Canned Heat. Su imagen de  motorista camorrista y aficionado a maratones musicales, gastronómicas, sexuales y drogadictas, escondía a un hombre bonachón, de honda nobleza y enorme sensibilidad, con un gran afán por coleccionarlo todo, desde antiguos vinilos de blues, hasta Harleys Davidsons, pasando,  incluso, por las cenizas el difunto Alan Wilson. 1981, Mar Vista, California, tras una actuación, una letal mezcla de speed y heroína acaba con su vida, Canned Heat ya nunca serán lo mismo.

 

ALAN CHRISTIE WILSON: Nacido el 4 de Julio, día de la fiesta nacional estadounidense, de 1943 en Arlington, Massachusetts, Alan creció desde niño con el alma torturada. Su tremenda infelicidad, le hacía identificarse con los lastimeros protagonistas de los blues del Mississippi. Su colección de discos de blues abarcaba decenas de miles de títulos, de todas las épocas y estilos. Así pués, Alan, apodado “Blind Owl” por sus gafas, siempre rotas, acabó convirtiéndose en un experto en blues, y con veintitrés años realizó, junto a John Fahey, una extensa tesis universitaria sobre el blues, recopilando más de 70.000 títulos sacados de su colección, además de colecciones privadas de amigos y fonotecas públicas de todo el país. Este trabajo continúa siendo hoy un referente para los estudiosos de la materia. Lo más grande de  Alan fue su capacidad para componer, los mejores temas de Canned Heat salieron de la prodigiosa mente de Alan, así, temas como “On The Road Again”, “Going Up The Country”, “London Blues”. “Time Was”, etc... muestran una gran facilidad para desenvolverse  en terrenos dispares como el blues, la psicodelia y el jazz. Como guitarrista no era ningún virtuoso, pero pocas veces un guitarrista rítmico ha aportado tanta originalidad a una banda, tal como lo hizo Alan Wilson a Canned  Heat con sus característicos acordes abiertos. Donde no hay comparación posible era en la valía de Alan como armonicista. Fuertemente influenciado por personajes como Sonny Boy Williamson II, Alan  se nos mostraba como un virtuoso inalcanzable. Solía utilizar la armónica cromática, instrumento al que sacaba sonoridades absolutamente irreales, lo que le valió que John Lee Hooker le catalogase como el mejor armonicista de la historia. Su influencia se verá en  generaciones posteriores de armonicistas y  en personajes como el orondo John Pope, reencarnación en los noventa de Alan. La aguda, enigmática y embriagadora voz de Alan era el contrapunto perfecto al rasgado tono del Oso y se convirtió en una de las señas de identidad de Canned Heat. Alan era poseedor de grandes conocimientos de botánica, lo que le llevó a ser un activo militante ecologista. Su preocupación por el medioambiente le hizo mantener una estrecha relación con la naturaleza y siempre que podía, dormía a la intemperie en el bosque, en compañía de sus mejores amigos: Los árboles, los pájaros y las estrellas. Su ideario ecologista quedó plasmado en la carpeta interior de Future Blues. El carácter obsesivo y atormentado de Alan era la consecuencia de su tremenda timidez y sensibilidad. Su buen corazón hizo que sus amigos se volcasen en él cada vez que Alan tenía una depresión e intentaba suicidarse. Sus atormentadas letras solían ser autobiográficas y muchas veces trascendía de ellas el  deseo de escapar de este mundo. Por otra parte, Alan anhelaba encontrar el amor, pero su aspecto hobbitesco, así como su aversión a la ducha  provocaba que sus relaciones íntimas se contasen en fracasos. Alan fue, probablemente, la rockstar que menos folló en todos los sesenta, una injusticia si tenemos en cuenta que fue uno de los músicos con más talento de la década, pero, definitivamente, Alan Wilson y el glamour eran  conceptos enfrentados. El 3 de septiembre de 1970 apareció el cuerpo si vida de Alan en el patio de la casa del Oso, metido en su saco de dormir, junto al cuerpo aparecieron un frasco de Seconal y una botella de ginebra, ambos vacíos. La causa de la muerte fue una sobredosis de barbitúricos, aunque la sonrisa de su rostro indicaba que no fue accidental, probablemente, Alan hizo realidad sus anhelos de escapar de este mundo, pero nos privó a todos de uno de los músicos más geniales y entrañables de toda la historia.

 

HENRY”SUNFLOWER”  VESTINE: Nacido en Wasington D.C. el día de Navidad de 1945, este genial guitarrista tuvo como constante en su vida el abuso de las drogas y el alcohol. Aficionado a mezclar anfeta y heroína, su carácter acabó resintiéndose y llegó a ser intratable. Sus discusiones con Larry Taylor eran antológicas y  su inestabilidad hizo que en diversos momentos la banda tuviese que recurrir a Harvey Mandel, para sustituir a un Vestine entregado a los excesos. El volumen de drogas que consumía Henry escandalizaba incluso a los más drogadictos de una escena, ya de por sí, dada al dopaje, no en vano, Zappa echó a Henry de sus Mothers of Invention por  drogadicto. A pesar de todo, Henry era un inmenso guitarrista, capaz de reproducir unos sonidos a caballo entre el blues clásico y la psicodelia, que serían la envidia de muchos compañeros de generación. El monstruoso sonido  que Henry sacaba a su guitarra era la combinación  de una Gibson Les Paul enchufada a un cabezal TNT de 1200 vatios,  junto a ocho pantallas con dos altavoces de quince pulgadas cada uno. Gran conocedor de las escalas del blues, su universo sonoro no acaba en la pentatónica, y sus experiencias con las drogas le llevaban a experimentar con su instrumento en interminables solos ruidistas, que sonrojarían al mismísimo Hendrix. Su influencia es manifiesta en guitarristas como Bill Gibbons y es uno de los guitarristas fundamentales del blues-rock. Murió en 1997, de enfermedades derivadas de sus adicciones, tenía 52 años y aparentaba veinte más.

 

LARRY “THE MOLE”  TAYLOR: Gran bajista, nacido en Brooklin el verano del 42. Con 16 años, mientras otros nos dedicábamos a hacernos pajas, él estaba de gira como bajista de Jerry Lee Lewis, aprendiendo las virtudes de los doce compases. En los éxitos de los Monkeys el bajo que oímos sale de los prodigiosos dedos de Larry. Larry fue bajista de Canned Heat en su época dorada desde 1967 hasta 1970, siendo sustituido por Tony de La Barreda y por Richard Hite, hermano del Oso, aunque nunca ha dejado de colaborar con la banda. Ha prestado su musculoso bajo a artistas de la talla de Little Milton, John Mayall y Tom Waits. La pareja formada por Larry y Fito de la Parra es probablemente una de las bases rítmicas más compactas de la  historia del rock.

 

 ADOLFO “FITO” DE LA PARRA: Nacido en Méjico, durante los primeros sesenta se curtió como batería en numerosas bandas de rock & roll mejicanas. Decidido a triunfar, marcha a California, donde tras pasar por distintas bandas, acaba recalando, en 1967, en Canned Heat. Sus dotes a la batería son impresionantes, a su soberbia pegada, hay que unir un innato sentido del ritmo, propio de sus orígenes latinos, junto con una  gran facilidad para transmitir groove. Canned  Heat no habría sido lo mismo sin Fito, mujeriego, afable e inteligente, ha sabido llevar las riendas del grupo en su última época, como se extrae de la extensa entrevista que publicamos al final de este artículo.

 

SKIP TAYLOR: Manager de la banda en sus años más productivos, ciertas maniobras comerciales le relacionaron con el tráfico de drogas e inmiscuyó a Canned Heat en asuntos turbios. No obstante, fue un engranaje indispensable en la maquinaria de la banda, y a él debemos magistrales producciones como las de Livin´ The Blues(1968), Hallelujah(1969) y Future Blues(1970), entre otras.

 

1968, a punto de finalizar la década, Canned Heat reaccionan al aluvión de creatividad de este periodo grabando su mejor álbum, Living The Blues, un título, sacado de un tatuaje de Henry Vestine, y que era toda una declaración de intenciones. El disco se grabó en los I.D. Sound Studios de L.A., con una brillante producción de Skip Taylor. Una acertadísima selección de temas, que incluye temas propios y revisiones de clásicos del blues, sirve para hacer un recorrido por la historia del blues, con la banda sonando absolutamente convincente ya sea tanto tocando los más diversos palos del blues, como en los cuelgues psicodélicos. Con una solvencia increíble experimentando en el estudio y una contundencia asombrosa en los temas más directos, Canned Heat alcanzaron su cima creativa, creando un álbum absolutamente inalcanzable para el resto de los mortales. Estos son los nueve temas que hacen de Living The Blues un disco totalmente irrepetible:

1.      Pony Blues: Enérgica revisión de un clásico. Canned Heat no podían negarlo, eran los Reyes del Boogie.

2.      My Mistake: Alan Wilson destapa el tarro de las esencias y nos regala este precioso blues rural, con un gran trabajo de guitarra de Henry Vestine.

3.      Sandy´s Blues: El Oso compone este lánguido blues de la escuela de Chicago, con una magnífica slide guitar, un gran piano por cuenta de Joe Sample y unos adecuados arreglos de viento de Miles Grayson.

4.      Going Up The Country: Otra joya de Alan Wilson, fue un himno en Woodstock y ha quedado como uno de esos temas que representan una época irrepetible de la historia moderna.

5.      Walking by Myself: Recreación del archifamoso tema de Jimmy Rodgers, cuenta con el mejor solo de armónica que he oído en mi vida, Jonh Mayall toca el piano.

6.      Boogie Music: Extrañísima canción dotada de un extraño groove. La mezcla de boogie y soul, junto a los vientos que aporta el torturado Dr John, crean una suerte de protofunk, absolutamente deliciosa, en la que se luce Fito de la Parra. Para colmo de extrañeza, el tema incluye un poema al ocultista y brujo Aleister Crowley, oscuro personaje al que  han rendido homenaje artistas tan variopintos como Beatles, Jimmy Page o Marilyn Manson.

7.      One Kind Favor:A medio camino entre el boogie y la psicodelia, Canned Heat se apropian de este clásico de Blind Lemon Jefferson. Curiosamente este bluesman del Mississippi, fue el que dio nombre a Blind Melon, la banda que lideró en los 90 el fallecido Shanon Hoon. Hoon decidió dedicarse a la música después de oír un disco de Canned Heat, y Blind Melon en su primera época solían interpretar en directo temas de los Heat como “Time Was”.

8.      Parthenogénesis: Literalmente significa la reproducción de un ser, mediante la división de un gameto. En realidad se trata de un experimento psicodélico de veinte minutos, ideal para comerse un tripi  y viajar por el interior de nuestro cerebro. Vamos, que a su lado los grupos más experimentales y avezados del Krautrock teutón de la siguiente década, parecen voluntarias de la Cruz Roja tocando en la verbena de mi pueblo. La experimentación en estudio es una constante en las nueve partes que conforman el tema. Alan Wilson en comandita con John Fahey hace una alucinógena conexión directa entre el blues y el folklore indoeuropeo, el Oso y John Mayall parecen dos bluesmen de los años veinte, Fito de la Parra rebusca en sus raíces africanas y Henry Vestine se entrega a experimentos ruidistas que no entenderían ni Sonic Youth. Una pasada.

9.      Refried Boogie: Cuarenta minutos de boogie calentón, sólo para iniciados,. Grabado en directo en el Kaleidoskope, club angelino en el que solían tocar los Heat, y donde compartieron cartel con Greateful Dead, Doors, Sly and The Family Stone, etc… Canned Heat muestran lo enormes que eran sobre un escenario, en una memorable jam con lugar para la improvisación e interminables solos.

 

Canned Heat jamás alcanzaría ya este nivel creativo, pero no nos confundamos, la banda continúo siendo muy grande, grabando álbumes grandiosos, sin perder , jamás,la dignidad. Para saber más sobre Canned Heat, lo mejor que puedes hacer, si sabes inglés, ya que creo no está editada en castellano, es conseguir la biografía del grupo escrita por Fito de La Parra, Living The Blues.

Nada más solo desear que, si en el mundo hay justicia, algún día se le reconozca a Canned Heat la tremenda importancia en la evolución musical del ultimo siglo. Sin más preámbulos os dejo con A.G.U  y una extensa entrevista realizada a Fito de La Parra .

IKER ATXAGA


 

La fórmula, en principio, es bastante sencilla: John Lee Hooker + jazz + L.S.D. = CANNED HEAT. Los efectos derivados de esta mezcla no son ya tan senci­llos de resumir. Esta super-banda puede tocar de mil maneras diferentes en cada disco o en cada concierto. Son capaces de sonar tan rurales como Charlie Patton y, a la vez, tan psicodélicos como The Doors. Podrían dar clases de blues a John Mayall y de paso enseñar a Clapton a tocar la guitarra. Grabaron un disco-canción de 40 minutos cuatro años antes que Jethro Tull. Han sido y son admirados tanto por el maestro Hooker como por los Hell's Angels californianos. Hacían que Led Zeppelin parecieran unos mocosos recién salidos del ins­tituto y que Yes sonaran anticuados. Inventaron el llamado rock sureño cuando ZZ Top y Lynyrd Skynyrd aún no habían perdi­do la virginidad.

 

Los Heat siempre han sabido combinar a la perfección lo negro y lo blanco, lo clásico y lo moderno, lo simple y lo progresivo. Además, a las citadas virtudes hay que añadir un siempre bien dosificado virtuosismo instrumental que hace de ellos una banda prácticamente perfecta. Con todo, los Heat han pasado por malos y buenos momentos, y el más productivo de ellos fue el período 68-70 con la que se considera la forma­ción original de la banda: Alan Wilson (voz, harmónica, guita­rra y piano), El Oso Bob Hite (voz y harmónica), Henry Vestine (guitarra), Larry Taylor (bajo) y Fito de la Parra (percusión). Durante esta etapa editaron, entre otros, sus cuatro mejores álbumes: «Boogie With Canned Heat», «Livin' The Blues» (en formato simple y doble), «Hailelujah» y «Future Blues».

¿Cómo es posible que semejante grupo no disfrute de mayor éxito y reconocimiento? La verdad es que llevo años preguntándomelo, sobre todo cuando pienso en la amplísima discografía que poseen, en su apabullante directo y en su dila­tada carrera que se remonta desde 1967 hasta hoy mismo.

En cualquier caso, será Fito de la Parra quien a su paso por la ya  extinta sala vitoriana “Elefante Blanco”, nos aclare estas y otras dudas y nos haga admirar, aún más, a los reyes del boogie.

La entrevista que sigue fue realizada a principios de 1996, justo antes del concierto ofrecido en la ya citada sala gazteitarra. Esta actuación formó parte de una gira española que iba a hacer la número tres en aquella década de los noventa del siglo pasado. En las dos anteriores ocasiones la banda ofreció sendos e impresionantes conciertos en la mítica sala Txitxarro de Deba, y no hace falta decir que, en aquel tercer asalto, Canned Heat volvieron a demostrar que la edad no hacía mella en ellos y que seguían siendo –pese a todo- una de las bandas más completas y potentes de todo el continente americano.

 

¿Cuál es vuestro actual ritmo de trabajo? ¿Dónde tocáis con mayor frecuencia? ¿Es muy diferente el público ame­ricano del europeo?

No sólo tocamos en U.S.A. y en Europa, tocamos en todas partes, también en Australia, por ejemplo. La ventaja de Euro­pa es que se pueden conseguir giras más largas y más estables, pero no me interesan ya las giras largas, creo que ésta es la última que hago de más de un mes.

 

Antes has dicho que lleváis treinta y siete noches seguidas en la carretera.

Sí, sí, sin descanso, por eso estoy como estoy (risas). Mira, es difícil tocar así, pero hemos hecho cosas increíbles en giras. Por ejemplo, el año pasado: en los primeros seis meses dimos ciento sesenta conciertos.

 

Yo pensaba que eso sólo lo hacía James Brown en los 60.

Dimos ciento sesenta actuaciones en ciento ochenta días, pero no quiero hacer eso ya, quiero tomar giras más cortas.

 

Supongo que tanto aquí como en Estados Unidos tocaréis en locales más o menos pequeños. ¿Cómo lleváis esto des­pués de haber actuado en festivales masivos para cientos de miles de personas? ¿Echáis de menos conciertos como Woodstock o Monterey?

Mira, cuando estábamos tocando en conciertos grandes tam­bién tocábamos en 'hoyos' como éste. Toda nuestra vida he­mos tocado en 'hoyos', ¿sabes?, por eso no hay problema. Aun­que fuéramos muy famosos y todo eso, había dos o tres con­ ciertos en una semana y lo demás eran “hoyos”. Mejor tocar que no hacer nada.

 

De todos modos, creo que la música que hacéis vosotros está más en los clubs que en los sitios grandes, ¿no?

Éramos buenos en los festivales y todavía transmitimos muy bien esa energía. Somos una buena banda viva y, de hecho, segui­mos tocando en festivales gran­des, aunque no tan famosos como los antiguos. Solemos tocar en festivales para motociclistas y clubes como el de Kents en Inglaterra hace un par de años, hicimos tres o cuatro conciertos grandes en Australia el año pasado, en América hay muchos festivales de blues y de rock en los que también hemos actuado... Nunca hemos dejado de hacer conciertos de ese tipo.

 

Hay una cosa en relación con la trayectoria de Canned Heat que nunca he comprendido: ¿Por qué ciertos periodistas y críticos musicales se empeñan en certificar la disolución de la banda tras la muerte de Bob Hite en 1981?

Porque no saben. También lo dijeron cuando murió Alan Wilson (1970). El problema está en ellos y en su ignorancia, muchos escriben sobre lo que leen en lugar de investigar. Recuerda que los mass media son muy crueles, principalmente en los Estados Unidos, y que se encargan sólo de lo más grande y lo más importante sin importarles el resto. Ellos toman sus deci­siones y un día decidieron que, sin Alan Wilson o sin Bob Hite, Canned Heat no eran Canned Heat. Y no era cierto.

 

Actualmente eres tú quien lleva las riendas del grupo, ¿no?

Antes de que muriera Bob, yo ya había tomado el control, y esto era así porque esta banda había sido siempre una tragedia y un desmadre. Estoy escribiendo un libro -ya llevo la mitad-que se llama «Livin' The Blues» y en el que está toda esta historia con detalle.

 

Te pregunto lo del liderazgo de la banda porque me gusta­ría saber cómo organizas la formación de la misma última­mente. En 1989 tocasteis en Deba con Larry Taylor, en 1991 vino Harvey Mandell y ahora, en 1996, ha venido Henry Vestine. ¿De qué dependen estos cambios en el personal?

Es que es difícil mantener un grupo, sea cual sea, ¿sabes? En­tonces yo tomo ciertas decisiones empujado por las circuns­tancias, como un buen líder. Tienes que ver qué es lo mejor para Canned Heat en cada momento, hay que asegurar la su­pervivencia del grupo y hacerlo lo más poderoso posible. Esto se refiere tanto a la parte musical como a la parte humana de la banda, los músicos de por sí suelen ser difíciles de tratar, y más como trabajamos nosotros. Cuando cambio lo hago para evitar problemas y no porque quiero. Mi ideal sería no cam­biar nunca, cualquier banda te diría lo mismo, pero la vida no es como la esperamos.

 

En 1970 grabasteis un doble LP con John lee Hooker. ¿De quién fue la idea? ¿Os conocíais u os tratabais antes de esta colaboración?

Su música la conocíamos todos, ¡es evidente! Era nuestra raíz y él, consecuentemente, sabía de nosotros. Pero John no era famoso en esa época, la gente no lo conocía. Nos encontramos en el aeropuerto de Portland mientras recogíamos nuestro equi­paje: 'Ahí está John Lee Hooker, ¡uauh!', y salimos corriendo hacia él. Cuando nos presentamos nos dijo: 'Me gusta cómo tocáis el boogie' (imitando perfectamente la voz de John Lee Hooker). Entonces le propusimos lo del disco, así empezó la relación. Hemos ayudado mucho a John, pero ahora ya no ne­cesita ayuda, es muy famoso y muy grande.

 

¿Y cómo surgió el proyecto de grabar un disco en París con Clarence Gatemouth Brown?

Había un excéntrico produc­tor francés, llamado Phillipe Rault, que encontró un estu­dio en uno de esos viejos cas­tillos franceses. Nosotros es­tábamos tocando en el Olimpiay, de pronto, aparece Phillipe con Clarence y con Memphis Slim y nos dice que quiere hacer una sesión esa misma noche. Así que, después de la tocada del Olimpia, nos fuimos al estudio y estuvimos todo el día tocando.

 

¿Cuál era vuestra relación, como banda, con todo el movi­miento californiano de los 60? ¿Teníais algo que ver con el flower power, la psicodelia, etc., o fue una coincidencia meramente cronológica? ¿Conocíais personalmente a ban­das caymo Big Bros., Creedence, Grateful Dead...?

En Los Angeles había un sentido de comunidad musical que ahora prácticamente no existe. Antes existía una comunidad en L.A. que apoyaba a las bandas de L.A., pero la ciudad ha crecido tanto que ya no importa quién eres, y esto es así tanto para mí como para Paul McCartney. En L.A. no eres nada. En San Francisco han mantenido bastante mejor ese sentido de comunidad y apoyan mucho más a sus bandas. En todo caso, conocimos a todos los grupos que has mencionado y a todos los que puedas imaginar porque tocábamos juntos.

 

Incluso tratabais con músicos europeos, como por ejemplo John Mayall, ¿no?

Sí, claro, claro. Conocimos a Hendrix y a Morrison y a todos ellos. Éramos colegas y trabajábamos juntos, éramos parte del movimiento revolucionario del final de los 60, pero no del movimiento inglés, nada que ver con eso.

 

Hay un LP vuestro que me llama muchísimo la atención, el «New Age» (1973). ¿Cómo os dio por grabar un disco totalmente country?

Bueno, eso te demuestra que siempre hemos tratado de expe­rimentar y de hacer cosas diferentes sin prostituir al grupo, sin salir de lo que se trata el concepto original, que es la revoltura o el matrimonio del country-blues, no del blues, del country-blues y el rock and roll. Nosotros no tratamos de hacer city-blues, más bien se trata de algo más viejo. Recuerda que el city-blues nació en Chicago y el country-blues en Mississippi, esa es la diferencia, y de ahí partió la idea de unir el country-blues con el rock and roll, que es lo que hacemos. A veces sonamos más a rhythm and blues, que no es otra cosa más que el blues bailable y amplificado.

 

¿Qué piensas de las críticas que acusan a Canned Heat de haber abandonado sus raíces blues para acabar convertidos en una banda eléctrica y bullanguera?

Es que hemos experimentado como cualquier grupo que dura treinta años. Lo importante es que Canned Heat no sale y toca un show copiando a los maestros negros, sino que sale y toca originales. Pueden ser origina­les de ahora o del pasado pero son Canned Heat, ¿me entien­des? Eso es parte del desafío de cualquier grupo. Es más difícil presentarte ofreciendo tu ver­sión de lo que crees que hay que presentar, a copiar lo que han hecho otros.

 

Siempre he pensado que Canned Heat es un grupo poco reconocido históricamente. De hecho, grupos ultrafamosos como ZZ Top y otras bandas del llamado rock sureño han conseguido su fama haciendo lo mismo que hacíais vosotros unos años antes. ¿Qué piensas al respecto?

Sí, hemos sido poco reconocidos y siempre ha habido el mismo dilema: para los puristas rocanroleros éramos muy blues y para los puristas bluseros éramos muy rock. Eso siempre ha ocurri­do, pero también es bueno porque da la identificación de Canned Heat. Para los motociclistas, por ejemplo, no hay otro, ¿ves? Nosotros no estamos para servir al purista blusero o al purista rocanrolero, estamos para la gente a la que le guste el reventón y el boogie. Si te fijas en el público verás que unos están ahí como ustedes, más bien intelectuales que saben de blues (eso es lo que se llama un piropo), otros están ahí por­que quieren Woodstock, otros porque les interesa la música de los 60, ¿entiendes? Otros es­tán porque sus padres o sus her­manos los han mandado...

 

Sí, pero la cuestión no es quién está ahí sino quién vuelve. Yo os he visto dos ve­ces y si hoy he venido a veros por tercera vez es porque no os considero, en absoluto, una leyenda viva sino un grupo que funciona, que actúa, que saca discos, que evoluciona y que no vive de las rentas.

Acabamos de sacar «Internal Combustión», ¿ya lo viste?

 

Pues no, el disco más reciente que tengo es el «Reheated» (1990).

¿Te gusta el «Reheated»? Pues «Internal Combustión» tiene a Harvey Mandel, tiene a Júnior Watson, a Henry Vestine y tam­bién a Larry Taylor. Ha salido en Pinacle en Inglaterra.

 

Ahora que hablas del tema: aparte de Henry, que es sobradamente conocido, ¿qué nos puedes decir de los demás miembros de la banda?

No entiendo cómo no sabes quién es Robert Lucas. Tiene ya como cuatro o cinco discos, lo nominaron como posible ga­nador del W.C. Handy Award, lo llamaron al festival Blues Star Of The 89, y tuvo un gru­po que se llamaba Luke & The Locomotives, OK? Desgracia­damente sus discos no se en­cuentran por aquí, pero él vie­ne ya con grandes credencia­les. Hace algunos años le lle­gó a Larry y le dijo: 'I wanna be the bear'. En aquella épo­ca yo no estaba listo para cam­biar a James Thornbury por­que, aunque no era tan identificable con El Oso, era muy sólido. ¿Te acuerdas de James? Es muy buena perso­na y muy buen cantante, así que yo no quería prescindir de él, ha estado diez años conmi­go. Así se quedaron las cosas hasta que James se enamoró, se casó y se quedó a vivir en Australia. Entonces fui a ver a Robert Lucas. Ha sido difícil negociar con todos estos genios, pero el nombre Canned Heat es todavía un nombre muy noble y, aparte de lo que hagan en sus vidas, el grupo es lo mejor que tienen. Algunos lo han reconocido, otros no... Para mí también ha sido siempre así.

 

¿Qué música escuchas ac­tualmente? Sé que princi­palmente te interesa el blues pero, ¿qué me dices de otros estilos como el soul, el funk...?

Sí, sí, me gusta toda la músi­ca. Me gusta la música latina, me gusta el jazz...

 

¿Cuál es el último disco que has comprado?

Compré un disco de música greasy, de grupos de los 50. ¿Te acuerdas de The Clovers, de The Ink Spots? Eso es lo último que compré, pero com­pro también otras cosas. En esa onda me gustan mucho The Moonglows. ¡Uauh!, las sesiones originales de esos grupos son fabulosas, no cuan­do les pusieron violines y eso, sino antes: un piano, un bajo, una guitarra y una batería. Como los originales Platters, eso es rock and roll. Ya ves que Bob Hite decía que el rock and roll murió en el 59 y que el jazz murió en el 47.

 

Supongo que no te gustará que te saquen el tema, pero hay una cosa que tengo que preguntarte. Anteayer apa recio un artículo en la prensa que hablaba de vosotros y en el que se afirmaba que Alan Wilson había muerto en un concierto en Berlín. Esa historia no coincide en absoluto con la versión que siempre he leído.

Alan murió en California, en casa de Bob, lo que ocurre es que la noche siguiente dimos un concierto en Berlín. Hay desgracia y a la vez humor en la vida de estos dos, eran muy excéntricos, hay muchas his­torias muy graciosas.

 

Cuéntanos alguna.

Una vez, después de un con­cierto en Florida, vino una mujer al camerino y dijo Tm the Canned Heat mama. “I wanna fuck you all'. ¡Nos que­ría coger a todos! Nunca nos había ocurrido eso, era la pri­mera vez que íbamos a estar todos juntos con una groupie. Total que, de una forma u otra, aceptamos y, una vez en el ho­tel, empezamos a hacer el tren. Cuando acabo voy al baño y me encuentro al Alan parado de cabeza. '¿Pero qué haces ahí? ¿Por qué estás on airT. Y me dice El Oso que leyó en un libro de yoga que haciendo eso luego se va a portar mejor. Mientras tanto, los demás van acabando y para cuando Alan está listo y sale de su onda yoga, la mujer ya se ha marchado.  Ese era el tipo de carácter de Alan.

 

¡Estaba devorao!

Sí, sí, podría contar historias de él durante toda la noche, pero bueno, estará en el libro

 

Ahora que hablamos de miembros originales del grupo, ¿qué tal le va a Henry Vestine?

Ha estado conmigo varias ve­ces. Henry es un gran guita­rrista pero siempre le ha dado mucho al alcohol y a las dro­gas y está muy enfermo. Es realmente un privilegio traer­lo esta vez y no sabemos si podrá venir de nuevo. Es otro de los problemas con los que tengo que lidiar porque, aun­que lo tengo más o menos bajo control, su persona físi­ca ya no da más de sí. Pero bueno, la verdad es que des­pués de 36 noches tocando estamos todos muy cansados.

 

Sí, y además te estamos ha­ciendo una entrevista eter­na, así que vamos a dejarlo porque tenéis que empezar a tocar, ¿no? Por cierto, compraremos tu libro.

Está bien. Al final no me hi­ciste las preguntas que traías ahí preparadas pero lo hemos pasado bien, ¿verdad?

 A.G.U.

Discografía completa

 

 

«Canned Heat» (Liberty, 67)

«Boogie With Canned Heat» (Liberty, 68)

«Living The Blues» (Liberty, 68)

«Hallelujah» (Liberty, 69)

«Vintage Heat» (Janus, 70)

«Canned Heat Uve In Europe» (Liberty, 70)

«Future Blues» (Liberty, 70) «The Canned Heat Cookbook-Best Of» (Liberty, 70)

«Hooker'n'Heat» (Liberty, 70)

«Woodstock», B.S.O. (Atlantic, 70)

«Canned Heat Collage»(Sunset, 71)

«Live AtTheTopanga Corral» (Wand, 71)

«Woodstock Two», B.S.O. (Atlantic, 71) «Historical Figures And Ancient Heads» (United Artista, 72)

«The New Age» (United Artists, 73)

«Gates On Heat», con Gatemouth Brown (Barclay, 73, Francia) «Memphis Heat», con Memphis Slim (Barclay, 73, Francia)

«One More RiverTo Cross» (Atlantic, 74)

«The Very Best Of Canned Heat» (United Artists, 75)

«Human Condition» (Takoma, 78)

«Hooker'n"Heat Live» (Rhino, 81)

«The Best Of Canned Heat» (EMI, 87)

«Reheated» (Chamaleon, 90)

«Burnin' Live» (Aím, 92)

«Monterey Pop Festival» (Rhino, 92)

«Uncanned (The Best Of Canned Heat)» (2CD EMI, 94)

«Internal Combustión» (River Road-Two Goats, 94)

«In Concert» (King Biscutt Flower Hour, 95

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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