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| Va éste y se me pone:
“que me des el peluco”. Y el tío bestia
me saca el arco y las flechas y que si estoy muy loco, que
si estoy muy loco. Le miro así y le digo: “a
que te planto una hostia en medio la jeta, tío mierdas”.
¡Qué cara le pondría al andoba, que va el puto trol
y me dice “eeeh, eeeh,
que va de coña, que va de coña” y no sé qué movidas
más! Total, que no puedes ir de legal, ni en la sabana,
colega. Que en todas partes hay de esta baska chunga que
se cree que porque tienen armas te pueden salir al camino
y levantarte lo que les salga de los huevos. ¡Pues no te
jode...! Como el otro día en Beirut, que iba yo a mis movidas,
¿sabes?, y me encuentro con un tío de la yijad y me sale
con la mítica de que si infiel p’aquí p’allá y que me sacaba
la chaira el tío. Le digo “colega,
¿me estás hablando en serio, tío?” Y dice l’ijoputa
“de qué vas... ¿te la quieres jugar?”. Digo mecagüen todo... ¡Y le
planto una patada en to’l pecho, que le mando la chaira
a tomar por culo, tío, y cuando me voy pa’ él, me salen
de detrás de un muro toda la parentela, que eran como unos
cuarenta todos así con la cara tapada, que porque vino la
poli, que si no! Así que es la última vez que dejo de ir
a Benidorm de vacaciones, porque esto de ver mundo, como
para su puta madre. |
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| Esta
es Agnes “Sis” Cunningham. Murió, el
pasado 27 de junio, a los 95 años de edad, y ha pasado
a la historia de la música, no sólo por haber
participado en “The Almanac Singers”, junto
a Woody Guthrie, Pete Seeger, Lee Hayes y Millard Lampbell,
sino por haber sido fundadora de la revista ciclostilada
y underground “Broadside”, que le dio la primera
palmadita en la espalda a Dylan, quien hoy no sería
lo que es, si no hubiera sido por ella. Vaya con respeto
y en su memoria. |
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Bobo:
Te estás tragando, como el excelente
mandril rabón que siempre has sido, todo lo que te mete la tele
por los ojos y te estás creyendo que los ochenta fueron así.
Que eres como Bobo, hombre, además de un incapacitado para toda
actitud crítica. Tú no eras más que un crío, el mismo que sigues
siendo ahora, pero con la coartada de una edad que justificaba
tu proverbial atrofia intelectual como un traje a medida. No
eras más que un crío, digo, a quien le gustaba “Parchís” más
que a un lerdo una tiza, ¡y no me digas que incluso a esa edad
no sabías quiénes eran los “Ramones”! ¡Por cierto, se dice “los
ramones”, y no
“The Ramones”: esto se lo han inventado, ahora, los locutores
de radio y guionistas de televisión que, en aquellos poco fructuosos
tiempos, se pirraban por “Parchís”, como hacías tú, y resulta
que van de lo que nunca fueron, adalides de la “New Wave”! Tal
parece que ni ellos ni tú, Bobo, teníais identificados como
ochenteros a los “Ramones”, “Police”, “Mike Oldfield”, “Génesis”,
“U2” y, por supuesto, el Orfeón Donostiarra, entre otros. Como
si David Bowie hubiera permanecido aletargado o Dylan se hubiera
vuelto mudo. Tú y los guionistas de alguna teleserie hecha sin
respeto alguno hacia la insustituible identificación que de
manera inevitable se produce entre los espectadores y la música
que los parió parece que os quedasteis con María Jesús, el acordeón,
los pajaritos y, claro está, los niños peras de “Parchís”. Y
es más, de la New Wave parece que sólo os quedó claro lo de
los colorines estridentes, Radio Futura y la chica de ayer (vamos,
de manual básico para supervivientes), pero nada significaron,
ni para ellos ni para ti, Zombis, Objetivo Birmania, Ana Curra,
o, por qué no, El Aviador Dro y sus Obreros Especializados.
¡Mira que yo era ya bastante mayorcito y mantenía mis propias
hostias consagradas del mundo de la canción bien guardaditas
en su sagrario! Pero, vamos a ver, sabía respetar las cosas
por lo que valían, gracia que esperaba concedieran los demás
a mis preferencias. Pero ni los modernos guionistas, ni tú,
que con anomia imperdonable te tragas todo lo que te ponen,
sabéis respetar a la historia, ni siquiera como simple y vulgar
concatenación de acontecimientos. O sea, ¡un nivel de maltrato
a la gente como tu abuelo bastante grave! O de desconocimiento.
O de desprecio. O una consecuencia de hacer las cosas por encargo
y con desgana. La competencia les va a ganar por la mano...
Otra vez. Se lo merecen. Pero lo peor de todo es que a ti, Bobo,
te dará absolutamente lo mismo. Porque años de permitirte pasar
de curso con los exámenes hechos unos zorros han hecho de ti
el adalid del no future. No me extraña que la Puri te
ponga los cuernos con un teleco, la verdad.
Edgar
Allan
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