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#25
 
 
       
   

cartas a bobo

Carta número ciento novecientos y pico mil quinientas

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Va éste y se me pone: “que me des el peluco”. Y el tío bestia me saca el arco y las flechas y que si estoy muy loco, que si estoy muy loco. Le miro así y le digo: “a que te planto una hostia en medio la jeta, tío mierdas”. ¡Qué cara le pondría al andoba, que va el puto trol y me dice “eeeh, eeeh, que va de coña, que va de coña” y no sé qué movidas más! Total, que no puedes ir de legal, ni en la sabana, colega. Que en todas partes hay de esta baska chunga que se cree que porque tienen armas te pueden salir al camino y levantarte lo que les salga de los huevos. ¡Pues no te jode...! Como el otro día en Beirut, que iba yo a mis movidas, ¿sabes?, y me encuentro con un tío de la yijad y me sale con la mítica de que si infiel p’aquí p’allá y que me sacaba la chaira el tío. Le digo “colega, ¿me estás hablando en serio, tío?” Y dice l’ijoputa “de qué vas... ¿te la quieres jugar?”. Digo mecagüen todo... ¡Y le planto una patada en to’l pecho, que le mando la chaira a tomar por culo, tío, y cuando me voy pa’ él, me salen de detrás de un muro toda la parentela, que eran como unos cuarenta todos así con la cara tapada, que porque vino la poli, que si no! Así que es la última vez que dejo de ir a Benidorm de vacaciones, porque esto de ver mundo, como para su puta madre.

 

Esta es Agnes “Sis” Cunningham. Murió, el pasado 27 de junio, a los 95 años de edad, y ha pasado a la historia de la música, no sólo por haber participado en “The Almanac Singers”, junto a Woody Guthrie, Pete Seeger, Lee Hayes y Millard Lampbell, sino por haber sido fundadora de la revista ciclostilada y underground “Broadside”, que le dio la primera palmadita en la espalda a Dylan, quien hoy no sería lo que es, si no hubiera sido por ella. Vaya con respeto y en su memoria.

 

Bobo:

Te estás tragando, como el excelente mandril rabón que siempre has sido, todo lo que te mete la tele por los ojos y te estás creyendo que los ochenta fueron así. Que eres como Bobo, hombre, además de un incapacitado para toda actitud crítica. Tú no eras más que un crío, el mismo que sigues siendo ahora, pero con la coartada de una edad que justificaba tu proverbial atrofia intelectual como un traje a medida. No eras más que un crío, digo, a quien le gustaba “Parchís” más que a un lerdo una tiza, ¡y no me digas que incluso a esa edad no sabías quiénes eran los “Ramones”! ¡Por cierto, se dice “los ramones”, y no “The Ramones”: esto se lo han inventado, ahora, los locutores de radio y guionistas de televisión que, en aquellos poco fructuosos tiempos, se pirraban por “Parchís”, como hacías tú, y resulta que van de lo que nunca fueron, adalides de la “New Wave”! Tal parece que ni ellos ni tú, Bobo, teníais identificados como ochenteros a los “Ramones”, “Police”, “Mike Oldfield”, “Génesis”, “U2” y, por supuesto, el Orfeón Donostiarra, entre otros. Como si David Bowie hubiera permanecido aletargado o Dylan se hubiera vuelto mudo. Tú y los guionistas de alguna teleserie hecha sin respeto alguno hacia la insustituible identificación que de manera inevitable se produce entre los espectadores y la música que los parió parece que os quedasteis con María Jesús, el acordeón, los pajaritos y, claro está, los niños peras de “Parchís”. Y es más, de la New Wave parece que sólo os quedó claro lo de los colorines estridentes, Radio Futura y la chica de ayer (vamos, de manual básico para supervivientes), pero nada significaron, ni para ellos ni para ti, Zombis, Objetivo Birmania, Ana Curra, o, por qué no, El Aviador Dro y sus Obreros Especializados. ¡Mira que yo era ya bastante mayorcito y mantenía mis propias hostias consagradas del mundo de la canción bien guardaditas en su sagrario! Pero, vamos a ver, sabía respetar las cosas por lo que valían, gracia que esperaba concedieran los demás a mis preferencias. Pero ni los modernos guionistas, ni tú, que con anomia imperdonable te tragas todo lo que te ponen, sabéis respetar a la historia, ni siquiera como simple y vulgar concatenación de acontecimientos. O sea, ¡un nivel de maltrato a la gente como tu abuelo bastante grave! O de desconocimiento. O de desprecio. O una consecuencia de hacer las cosas por encargo y con desgana. La competencia les va a ganar por la mano... Otra vez. Se lo  merecen. Pero lo peor de todo es que a ti, Bobo, te dará absolutamente lo mismo. Porque años de permitirte pasar de curso con los exámenes hechos unos zorros han hecho de ti el adalid del no future. No me extraña que la Puri te ponga los cuernos con un teleco, la verdad.

Edgar Allan

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